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    Desde que debutó como actriz con apenas siete años, Kirsten Dunst lleva oyendo por parte de productores, cineastas y público en general que algo no encaja. Su físico, su relación con los medios o su rumbo profesional han sido cuestionados o censurados por un sistema que siempre se encontró con el rechazo de la intérprete a someterse al ideal de mujer perfecta que Hollywood había reservado para ella. Cuando se cumple ahora un cuarto de siglo del estreno de la película la dio a conocer para el gran público, Entrevista con el vampiro, resulta complicado imaginar un presente más brillante que el actual, aunque hubiera atendido diligente cada una de aquellas sugerencias que desoyó por el camino. Pese a que asegura haber pagado un alto precio al respecto, Dunst puede presumir de tener ya una estrella en el Paseo de la Fama sin que ningún superhéroe –del marketing o de la cámara– haya tenido que balancearse entre telarañas para ir en su auxilio.

    La intérprete de Nueva Jersey cumple tres décadas en la industria.

    “Siempre he sentido que no era nadie. No sé, quizás creen que sigo siendo la chica de A por todas”. Kirsten Dunst no puede –ni quiere– disimular la sensación de decepción por el escaso reconocimiento que Hollywood ha tenido hacia sus logros. En una entrevista concedida a la radio SiriusXM, en agosto, la intérprete compartió su desazón por el tratamiento que recibieron películas como María Antonieta o Muérete, bonita, ignoradas en su momento por crítica y académicos, pero consideradas hoy como filmes de culto. “Es interesante porque siento que mucha de las cosas que hago son apreciadas por la gente tras un tiempo. Nunca he sido reconocida por la industria. Nunca me han nominado por nada”, se lamentó. A Dunst no le duelen prendas en reconocerse como la primera culpable de la situación, achacando la circunstancia a que prefirió dedicarse plenamente a su trabajo en lugar de “seguirle el juego lo suficiente” a la meca del cine.

    Aunque quizá debido a su carácter independiente no tiene una estatuilla en el salón de su casa, lo cierto es que sí puede presumir de gozar de una de las carreras interpretativas más completas y envidiables de las últimas décadas. La hemos visto en taquillazos (saga Spider-Man), éxitos indies (Las vírgenes suicidas, Melancolía) y filmes generacionales como ¡Olvídate de mí!, A por todas, Mujercitas y Jumanji. Haciéndola valedora, por tanto, de la admiración oficiosa del público y de medios como Nylon, que la tildó como la “actriz más infravalorada de su generación”. Un currículo compensado en agosto con una estrella en el paseo de la Fama de Hollywood, que inauguró acompañada de su marido y padre de su hijo, el actor Jesse Plemons (Breaking Bad). “Soy muy afortunado por tenerte en mi vida y Hollywood Boulevard es muy afortunada por tenerte en sus aceras”, declaró el intérprete con quien empezó a salir en 2016 tras coincidir en el set de la serie Fargo. Dunst también ha sido imagen de marcas como L’Oreal o Rodarte, firma de la que es embajadora y fuente de inspiración.

    Kirsten Dunst y Jesse Plemons, en la alfombra roja de los Premios Emmy 2018.

    La intérprete tampoco pierde ocasión para hacer gala de una personalidad fuera de lo corriente en la normatividad de pensamiento y acción que suele impregnar las colinas de Los Ángeles. En uno de sus últimos roles en el cine, el de la severa institutriz de La seducción, se negó a perder el peso que su directora e íntima amiga, Sofia Coppola, le había pedido para dar vida al personaje. “Es mucho más difícil [adelgazar] cuando tienes 35 años y odias hacer ejercicio. Quería comer pollo frito y comida del McDonald’s antes de trabajar, así que le dije que lo sentía pero que no perdería peso para el papel”, concedió en Variety en 2017. Una decisión que fue respetada por la cineasta que apostó por ella cuando era solo una adolescente en Las vírgenes suicidas, y que Dunst cita como uno de sus pilares fundamentales. “Cuando era más joven tuve a mujeres realmente fuertes a mi alrededor: mi madre, Sofia. (…) Adquirí una gran conciencia de lo que me hace sentir confortable”, explicó en la web australiana News.

    Esa no fue la primera vez que Hollywood juzgó el físico de la actriz de Nueva Jersey. En la misma entrevista, Dunst desveló que uno de los productores de Spider-Man trató de coaccionarla para que se cambiara los dientes y se pusiera “una de esas perfectas sonrisas de Barbie”. Teniendo en cuenta lo escrito hasta ahora, no hace falta tirar de demasiada imaginación para conocer su respuesta. La presión que sintió por ser una estrella de alcance internacional la sumergió en una profunda depresión con apenas 27 años, y ella misma tomó la decisión de apartarse de los focos durante un tiempo e internarse en un centro de rehabilitación. “Es injusto que se espere que una artista hable muy bien en público, que tenga la piel lo suficientemente gruesa como para soportar a veces críticas muy hirientes. Y, además, para poder hacer su trabajo, que sea muy sensible y tenga los sentimientos a flor de piel”, argumentó en una entrevista de 2015 con Town & Country.

    Aunque su trayectoria televisiva es mucho más corta, ha participado en series tan alabadas como la mencionada Fargo o Black Mirror, y ahora se le une Llegar a ser Dios en Florida, emitida por Movistar+ y en la que es la protagonista absoluta. En la ficción, producida por George Clooney, Dunst da vida a la trabajadora de un parque acuático en un pueblo de Orlando a principios de los noventa que trata de ascender en la sociedad gracias a una empresa basada en una estafa piramidal. Este personaje podría concederle por fin el tan deseado reconocimiento de la industria. “Nadie se ha retrasado más tiempo que ella en ganar un Globo de Oro en Hollywood. Lo da todo en el personaje y nosotros la amamos por eso”, publica Gold Derby, la página de referencia en predicciones de premios cinematográficos. De no conseguirlo, quizá solo haya que esperar a 2021 para que la reivindicación de estas líneas termine por quedar completamente obsoleta. Dunst protagonizará la esperada adaptación cinematográfica del best seller de Don Wislow El poder del perro, dirigida por la ganadora del Oscar Jane Campion (El piano) y acompañada de Benedict Cumberbatch y el propio Jesse Plemons.

    Kirsten Dunst es una de las grandes favoritas para hacerse con un Globo de Oro por ‘Llegar a ser Dios en Florida’.

    Tras el nacimiento en mayo del año pasado de su hijo Ennis, el peso ganado durante el embarazo y la influencia de este en su futuro profesional a corto plazo volvió a convertirse en tema de debate. Pero en este punto de su vida, y tras tres décadas de profesión, Dunst considera que está lo suficientemente establecida en la industria como para no tener prisa en “recuperar de nuevo los abdominales”. “El beneficio de crecer siendo conocida es que tengo una perspectiva muy sana de lo que significa ser actriz. (…) Tengo una cantidad saludable de vanidad que no se ha convertido en algo destructivo y muchos modelos de conducta. Mira a Patricia Arquette”, concluyó en la revista Porter.

    La entrada Ni adelgazar ni arreglarse los dientes: Kirsten Dunst, la actriz que no pasó por el aro de ser ‘la mujer ideal’ se publicó primero en S Moda EL PAÍS.


    Kirsten Dunst Honored With A Star On The Hollywood Walk Of Fame70th Emmy Awards – Arrivalsbecoming godKirsten Dunst Honored With A Star On The Hollywood Walk Of Fame70th Emmy Awards – Arrivalsbecoming god

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    Quien mejor refleja la reacción de los fans ante la noticia es nada menos que la mismísima Katy Perry. “Ella se va a hacer con tu dinero”, le advierte a su colaboradora musical de confianza, Lauren Glucksman, en la propia cuenta de Instagram de la cantante catalana. Allí, cual alfombra roja de cualquier gala de premios internacional, también han desfilado emocionadas celebrities como las cantantes Farina, Sofía Reyes y Bia, la actriz Nawja Nimri, la modelo trans Aaron Philip o Ariel, maquillador de confianza del clan Kardashian. Este 3 de diciembre Rosalía cumplió por fin con una de las demandas habituales de sus seguidores y presentó su primera línea de merchandising oficial.

    “Lanzando varios looks para todos los que vengáis a los shows de Londres, París y España”, escribía la joven de 26 años, que posaba radiante junto a los productos que componen la colección horas antes de celebrar su espectáculo en la capital francesa. La imagen suma cerca de 800.000 me gusta en menos de 24 horas desde su publicación. Sudaderas, camisetas y gorros tipo beanie serán las opciones al alcance de los privilegiados que se han hecho con alguna de las entradas de sus conciertos de final de gira y que, en el caso de las citas de Barcelona y Madrid, originaron una fuerte polémica por la rapidez con la que se agotaron en la página oficial y aparecieron en la reventa.

    Los gorros, en color blanco y caqui, llevan impresos títulos de algunas de sus últimas canciones, como Milionària o Dios nos libre del dinero. Las camisetas, por valor de 30 euros, lucen imágenes con su característico gesto flamenco, expresiones como ‘La Rosalía’ y hasta una ilustración tipo manga de la barcelonesa. De momento no hay ninguna noticia sobre si la colección estará disponible también en la web oficial de la artista, Rosalía.com, como acostumbran a hacer la mayoría de los grandes nombres de la industria. Las colas de los fans para hacerse con un souvenir en los puestos habilitados en los conciertos de diciembre se prevén mayestáticas, pero esta no es la primera colaboración de la cantante catalana con el mundo de la moda. En noviembre del pasado año Rosalía desveló una colección cápsula con Pull and Bear, que convirtió las sudaderas crop top con los lemas Malamente o Tra tra en un superventas de la Navidad. Tal fue la repercusión que unos meses después, en mayo, lanzó una segunda línea con la cadena más joven y urbana de Inditex.

    Tras ratificar un 2019 de éxito internacional sin precedentes con hasta cinco Grammy latinos, Rosalía sigue copando titulares. ¿El último? Su misterioso trabajo como narradora del anticipo del nuevo videoclip de Harry Styles, Adore You, y que tiene a sus seguidores expectantes ante la posible colaboración de dos de los artistas llamados a marcar el paso de la próxima década de la música pop global.

    La entrada El gorro de ‘Dios nos libre del dinero’ y otras prendas que podrás comprar en los conciertos de Rosalía se publicó primero en S Moda EL PAÍS.


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    Fue la propia Kristen Stewart la que, en una alfombra roja en el mes de abril y más de medio año antes de que llegara a los cines, parecía intuir el desastre que se avecinaba en una respuesta ofrecida a Variety. “En algún momento creo que dijimos que (el filme) era sensible y woke, y todo el mundo decía  ‘Espera, ¿pero es divertida?’, y yo les contestaba, ‘Sí, tío, obviamente, son los ángeles de Charlie”. Ocho meses después, la pobre recaudación de taquilla ha corroborado que la preocupación de Stewart por haber errado el tiro promocional tenía todo el fundamento.

    Este 5 de diciembre se estrenó en las salas españolas Los ángeles de Charlie, actualización de la mítica serie de televisión protagonizada por la intérprete de Crepúsculo junto a Naomi Scott (Aladdin) y la debutante Ella Balinska. La que debía ser una de las grandes animadoras de la taquilla navideña y un paso más en la representación femenina en el género de acción se ha saldado como uno de los grandes fracasos del año. El filme se suma así a una larga listas de adaptaciones empoderadas que no consiguieron interesar al público mayoritario, alimentado el debate sobre la pertinencia de continuar reciclando historias. ¿Es hora de enterrarlas de una vez?

    La primera línea de diálogo del filme es clarividente: “Creo que las mujeres pueden hacer lo que quieran”. Con esta frase digna de ser inmortalizada en una camiseta de 600 euros de Dior, la adaptación dirigida por Elizabeth Banks justifica la resurrección de la franquicia que busca atraer a las nuevas generaciones exhibiendo músculo feminista y valiéndose de una estrella conocida por su fiero activismo. Las nuevas generaciones, sin embargo, no parecen tener interés en un filme que apenas recaudó ocho millones de euros en su primer fin de semana en la taquilla estadounidense y que ha provocado que su productora, Sony Pictures, reduzca su inversión de marketing hasta en un 50% para minimizar pérdidas, según The Independent.

    los angeles de charlie 2019
    Kristen Stewart, Ella Balinska y Naomi Scott protagonizan este filme que presume de mayor «conciencia social».

    La crítica se ha mostrado inmisericorde con el filme, al que achacan haber utilizado el mensaje feminista como una mera herramienta de atracción promocional. “El Hollywood mainstream sigue obsesionado con la idea de volver a poner de moda viejas narrativas valiéndose de unos valores feministas pobremente definidos”, asegura Cassie Da Costa en The Daily Beast. Allison Wilmore, de Vulture, también censura su ideología de “eslogan de camiseta” y su “vacío feminismo corporativista”. “La visión empoderada de Banks funciona más como un listado de tópicos recientes del discurso feminista que como una película coherente”, concluye Inkoo Kang, periodista especializada en cultura de Slate.

    Pese a los intentos de los responsables del filme de reivindicar el material de origen como pionero a la hora de representar el girl power televisivo, Los ángeles de Charlie basó una abrumadora parte de su éxito en la hipersexualización de sus actrices. Y ellas mismas lo confirmaron. Farrah Fawcett se convirtió en un icono sexual internacional, no por que venciera a los malos en el cuerpo a cuerpo, sino por un atractivo físico que convirtió su póster en traje de baño en decoración omnipresente en las habitaciones de los jóvenes de medio mundo. “Cuando la serie era la tercera en audiencias, me figuraba que era por culpa de nuestra interpretación. Cuando llegamos al número uno, decidí que solo podía ser porque ninguna de nosotras llevaba sujetador”, admitía la actriz en unas declaraciones recogidas por The Guardian.

    los angeles de charlie
    Farrah Fawcett, Kate Jackson y Jaclyn Smith, los ángeles originales televisivos.

    La premisa era el sueño de cualquier hombre de la época: contar con un ejército de mujeres que hicieran cualquier cosa que él les ordenara luciendo siempre perfectas. El triunfo de la serie se tradujo en la creación de un subgénero conocido en la industria como T&A (tits and ass), por la abundancia de planos de los pechos y el trasero de sus protagonistas. Las dos versiones cinematográficas de principios de siglo jugaron de manera autoconsciente con esta hipersexualización, explotando a su vez la vis cómica de unas Cameron Diaz, Drew Barrymore y Lucy Liu en la cresta de sus respectivas carreras.

    Desde que la ola feminista impregnara la meca del cine y diera pie a movimientos como #MeToo o Time’s Up, se han repetido las adaptaciones de clásicos del cine que sitúan a mujeres al frente de sus elencos. Poniendo fin así a la histórica infrarrepresentación femenina en la gran pantalla y capitalizando un clamor social, pero huyendo a su vez de ideas originales que produzcan mitos propios y que eviten enfrentarse tanto a comparaciones odiosas como a los odios  reaccionarios. “Un consejo a Hollywood: cuando las mujeres se quejaban de que no les ofrecían los mismos papeles que a los hombres en la industria, no lo decían literalmente”, exponía irónica Amanda Hess en The New York Times.

    El público ha castigado esa falta de riesgo. Este año, ni Terminator: destino oscuro con la vuelta de Linda Hamilton y el fichaje de Mackenzie Davis, ni Men & Black: International, con Tessa Thompson como protagonista, han tenido un buen rendimiento en taquilla. Tampoco pasarán a la historia del cine Timadoras compulsivas (remake de Un par de seductores) con Anne Hathaway y Rebel Wilson, o En qué piensan los hombres, que prescinde de Mel Gibson y pone en su lugar a Taraji P. Henson. En cursos anteriores se saldaron como decepciones contundentes Cazafantasmas u Ocean’s Eight a pesar de contar con repartos estelares. Firmas tan reputadas como la escritora activista Roxane Gay se han mostrado contrarias a estas transformaciones. En el caso de la versión de El señor de las moscas, actualmente en preproducción, Gay confesó en Twitter que la relectura en clave femenina “no tiene ningún sentido”.

    cazafantasmas
    La adaptación femenina de ‘Cazafantasmas’ provocó una gran controversia. El próximo año volverá la saga, pero esta vez con su reparto original.

    Tras confirmarse el batacazo comercial de Los ángeles de Charlie, su directora, Elizabeth Banks, sugirió en una entrevista con el diario Herald Sun que el pésimo rendimiento del filme era una consecuencia de que “los hombres no ven películas de acción protagonizadas por mujeres”. Y las excepciones, según ella, de Wonder Woman o Capitana Marvel se deben a que “el cómic es un género masculino”. Lo cierto es que, dejando a un lado las aventuras en solitario de las superheroínas, sí hay suficientes ejemplos que demuestran que el público mayoritario acepta de buen grado a una mujer en el cine de acción si el material es bueno. Sin remontarnos a mitos como la Ripley de Alien o La Novia de Kill Bill, filmes recientes como Atómica o Mad Max: Fury Road, con Charlize Theron como protagonista, o personajes como las celebradas Angela Abar (Regina King) o Villanelle (Jodie Comer) de las series Watchmen y Killing Eve respectivamente, han demostrado que la conclusión de Banks es un vago estereotipo.

    Precisamente la creadora de esta serie y de varios de los roles femeninos más complejos y multidimensionales de la última década, la británica Phoebe Waller-Bridge, también ha estado en el centro de la controversia por su fichaje como guionista de la próxima entrega de James Bond,  Sin tiempo para morir. Su incorporación al filme –por petición expresa de su protagonista, Daniel Craig– sorprendió por su involucración en una saga sexista por antonomasia y a la que rodea un sempiterno debate sobre si habría que cambiar el género y/o raza de su protagonista. Emilia Clarke o Gillian Anderson son solo algunas de las actrices que se han postulado para encarnar a esa hipotética nueva agente 007 llamada Bond, Jane Bond. Pero cuando en Deadline le preguntaron a la ganadora de varios premios Emmy por Fleabag si pensaba darle un cambio radical al espía, fue explícita. “Se ha hablado mucho sobre si [la franquicia] sigue siendo relevante por ser quién es y por cómo trata a las mujeres. Creo que son chorradas, y que por supuesto es relevante. Solo tiene que evolucionar. Lo importante es que el filme trate bien a las mujeres. Él no tiene que hacerlo. Él tiene que seguir fiel a sí mismo”. El talento de Clarke o Anderson se merece voces nuevas, como las de Khaleesi y Scully, no voces roncas y recicladas.

    La entrada El batacazo en taquilla de ‘Los ángeles de Charlie’: ¿es hora de enterrar para siempre los ‘remakes’ feministas? se publicó primero en S Moda EL PAÍS.


    charlie angels 1CHARLIE’S ANGELS – gallery – Season Onecazafantasmascharlie angels 1CHARLIE’S ANGELS – gallery – Season Onecazafantasmas

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    El pasado 6 de diciembre Historia de un matrimonio, la película protagonizada por Scarlett Johansson y Adam Driver, aterrizó por fin en los hogares suscritos a Netflix para ratificar su título oficioso de filme del momento. Los artículos publicados al respecto de su argumento, su posición como Trending Topic perpetuo durante los últimos días, los cientos de memes a los que ha dado pie y las seis nominaciones a los Globos de Oro conseguidas este pasado lunes (récord de la edición) certifican que el retrato del traumático divorcio de una actriz y un director de teatro es la cita imprescindible del fin de año cinéfilo. La repercusión cosechada tras su estreno digital y la avalancha de premios que se avecina han provocado que la atención del público se centre ahora en indagar acerca de la verdadera historia en la que se basa la trama: la separación del realizador Noah Baumbach y la actriz Jennifer Jason Leigh (Los odiosos ocho) en 2010. Pero ¿cuánto hay de real en la favorita para alzarse con el Oscar a la mejor película del año?

    «La película no trata sobre mi matrimonio de ninguna de las maneras», explicó el director y guionista Noah Baumbach en esta entrevista en The Independent. En cada una de las declaraciones de promoción ofrecidas hasta la fecha, Baumbach ha sido explícito al respecto de la influencia más o menos directa de su vida en el desarrollo del alabado filme. Desde que el público del Festival de Venecia acogiera con entusiasmo su estreno internacional, la especulación al respecto de las similitudes entre la trama y la separación de Baumbach con la actriz Jennifer Jason Leigh –y el papel de la directora Greta Gerwig (Lady Bird) en todo aquello–, no tardó en brotar. Una consecuencia lógica si tenemos en cuenta el alto componente biográfico de otros trabajos del cineasta como Una historia de Brooklyn (con reminiscencias del divorcio de sus padres) o The Meyerowitz Stories (sobre la vida a la sombra de progenitores con gran prestigio artístico).

    Jason Leigh y Baumbach formaron una de las grandes parejas del cine ‘indie’ de la primera década del siglo.

    Literales o no, lo cierto es que las similitudes entre el director y la actriz interpretados por Driver y Johansson y los perfiles de Baumbach y Jason Leigh van mucho más allá de la profesión, el aspecto físico o tener un hijo en común. Arrancan en el mismo cartel del filme, con los intérpretes luciendo una pose similar a la exhibida por la pareja en gala de los Oscar de 2006, en la que el cineasta fue nominado por Una historia de Brooklyn. Al igual que el personaje de Nicole, Jason Leigh nació en California y se hizo un nombre en Hollywood por protagonizar una película adolescente gamberra (Aquel excitante curso). Ellos también se conocieron en Broadway, cuando la intérprete trabajaba en la obra Proof en 2001 y, para echarle más leña al fuego, él mismo reconocería en una entrevista con The New York Times cuatro años después que eran «una pareja de neoyorquinos pero con un terreno en Los Ángeles».

    Cuando empezaron a salir, ella era una actriz bien asentada en Hollywood y él un prometedor realizador en la escena cinematográfica independiente, siete años menor que ella. Se casaron en 2005 y hasta 2010, cuando anunciaron su separación, formaron pareja creativa en dos de los filmes de Baumbach: Margot y la boda y Greenberg. Esta última también protagonizada por Greta Gerwig, que se convirtió en pareja del director solo siete meses después del estreno de la película y de que Jason Leigh diera a luz a su único hijo en común, Rohmer. La actriz, como el rol interpretado por Johansson, pidió la custodia total del pequeño y localizó su residencia en Los Ángeles, con el cineasta viéndose obligado a recorrer el país para ver a su retoño cual Charlie (Adam Driver). En 2013 completaron el proceso de divorcio.

    Greta Gerwig y Noah Baumbach han sido padres este año de su primer hijo juntos.

    Aunque tanto Baumbach como Gerwig han reiterado que su relación sentimental no empezó hasta que este no rompió por completo con su primera mujer, los espectadores de Historia de un matrimonio han sacado sus propias conclusiones. «Noah Baumbach no podía engañar a Jennifer Jason Leigh con Greta Gerwig en paz, tenía que hacer toda una película sobre eso… Los hombres estáis locos», sostiene el tuit de @clownery2000 que ya presume de contar con cerca de 2500 ‘me gusta’. El cineasta se defiende en The Guardian: «Charlie no es más parte de mí que Nicole». Pero más allá de las especulaciones, otro paralelismo indudable con la cinta es que Baumbach comenzó a hacerse un nombre de prestigio en la industria mientras que los mejores días de Jennifer Jason Leigh empezaban a intuirse ya lejanos, situación que denuncia Nicole en el metraje. Al igual que el personaje de Scarlett Johansson regresa a Hollywood para retomar su estatus de estrella con un piloto televisivo, la intérprete de Los odiosos ocho dejó Nueva York para rodar en Los Ángeles el piloto de Open, una serie de Ryan Murphy para HBO que finalmente no contó con la luz verde de la cadena para ser emitida.

    El director, consciente de que el éxito de Historia de un matrimonio podría convertir a su ex en una inesperada protagonista de la rumorología rosa hollywoodiense, le enseñó tanto el guion como la cinta antes de que esta se estrenara. «Le gustó de verdad, porque no va sobre nuestro matrimonio», confesó el realizador en The New York Times, asegurando además que para él es «un halago» que el público trace esos paralelismos porque significa que se ha involucrado emocionalmente con la obra. Para él, Historia de un matrimonio es una película personal, pero no autobiográfica y, a tenor de las declaraciones de los protagonistas del filme, la vida del guionista quizá sea la pieza más importante del puzle, pero no la única.

    «Obviamente yo tenía mi propia perspectiva fresca del tema. Quisimos construir algo que viniera de un lugar real así que hablamos mucho, no solo de nuestras experiencias personales con el divorcio, sino de todo tipo de relaciones íntimas. Hablamos de la familia, de nuestros padres, de nuestros romances pasados. Nicole es una amalgama de todas esas cosas», explicó en The Hollywood Reporter Scarlett Johansson, nominada al Globo de Oro a la mejor actriz. La protagonista de Lost in Translation admite haber trasladado mucho de su experiencia personal a su personaje, que encarnó mientras se divorciaba del periodista Romain Dauriac (su segunda separación en la década tras Ryan Reynolds). También un Adam Driver que, aunque actualmente está felizmente casado con la actriz Joanne Tucker, vivió la separación de sus padres a los siete años, la misma edad que tiene el hijo de la pareja protagonista en el filme. «Sabiendo lo que es tener la misma edad que Henry cuando tus padres se divorcian, y que traten de hacerlo lo mejor posible por tu bien, no puedes evitar apoyarte y pensar en ello», aseguró en el Daily Mail.

    Las experiencias personales vividas por Johansson y Driver también forman parte del guion del filme.

    El último divorcio que inspira el argumento de Historia de un matrimonio es el de Laura Dern, la actriz que da vida a la abogada matrimonialista Nora Fanshaw y cuyo inspirador monólogo sobre el sexismo instaurado en la sociedad podría otorgarle el primer Oscar de su carrera. La intérprete de Big Little Lies se divorció en 2013 del músico Ben Harper y su representante legal a la hora de luchar por la custodia de los dos hijos en común fue Laura Wesser, célebre abogada de las estrellas y fuente de inspiración a la hora de dar vida a su personaje. Baumbach, íntimo amigo de Dern, la escogió incluso antes de tener listo el guion porque sabía, según contó a Sky News, que «había pasado por una separación, así que no solo hablamos del personaje, sino también del tema en sí, de las relaciones, de la vida».

    La entrada Nicole y Charlie existen: el divorcio real que inspiró ‘Historia de un matrimonio’ se publicó primero en S Moda EL PAÍS.


    The 78th Annual Academy Awards – Arrivals90th Annual Academy Awards – Red Carpetmarriage storyThe 78th Annual Academy Awards – Arrivals90th Annual Academy Awards – Red Carpetmarriage story

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    Es una de las historias navideñas por excelencia y este 2019 lo corrobora. La novela de Louisa May Alcott Mujercitas es una de las obras literarias más adaptadas del último siglo y sus múltiples revisiones a lo largo del tiempo se han erigido en espejos sintomáticos de la sociedad de su época. Desde Katherine Hepburn a Meryl Streep, pasando por Elizabeth Taylor o Winona Ryder, varias de las actrices que han marcado la historia del cine pueden presumir de haber dado vida a alguna de las mujeres de la familia March. Su influencia y relevancia se multiplica estos últimos días con la llegada a los cines este 25 de diciembre de la más reciente adaptación del libro, la dirigida por Greta Gerwig y que impulsa el espíritu feminista del relato para calar en las nuevas generaciones. Conscientes de la popularidad imperecedera de su trama, las cadenas de televisión y plataformas de streaming han decidido acompañar el estreno en salas de la calificada como una de las mejores películas del año con sus otras adaptaciones. Este 25 de diciembre hasta cinco versiones de Mujercitas estarán disponibles para el espectador que decida celebrar la festividad viajando al Massachusetts del siglo XIX. Si no sabes por cuál decidirte, a continuación te damos algunas pistas:

    La de 2019 (ya en cines)

    “La historia de Jo March es mi historia. Hablamos de un texto que me ha gustado toda la vida. Es mi libro preferido, el que me leía mi madre en la cama y el que me hizo pensar que podía ser escritora”. Así de sincera se mostraba Greta Gerwig en la entrevista con S Moda sobre las motivaciones que la llevaron a viajar hasta la Guerra de la Secesión después de su mayestático éxito con Lady Bird. Con un reparto estelar liderado por Saoirse Ronan, Emma Watson, Timotheé Chalamet y Meryl Streep, Gerwig ha conseguido actualizar la novela dotándola de vitalidad, frescura y matices emocionales que inciden en las virtudes de la sororidad. Una cartelera navideña que históricamente copan franquicias de acción y taquillazos millonarios, en esta ocasión presume de contar con una de las mejores películas del año.

    Te gustará si… te gusta mínimamente el séptimo arte. Y vivir, así en general.

    Florence Pugh, Saoirse Ronan y Emma Watson protagonizan el ‘remake’ de Gerwig.

    La de 1994 (disponible en Movistar+)

    A no ser que el filme de Gerwig diga lo contrario a partir de ahora, la dirigida por Gillian Armstrong es la adaptación hegemónica de Mujercitas en la gran pantalla: Jo tiene cara de Winona Ryder, Beth de Claire Danes, Amy de Kirsten Dunst o Laurie de Christian Bale. Un clásico de la parrilla navideña nominado a tres premios Oscar que sigue pidiendo pañuelo en cada nuevo revisionado pero que, como contó su realizadora, consiguió algo más importante: llevar en masa al público masculino a una –considerada– película de mujeres. Los ejecutivos recortaron el presupuesto inicial del filme y aseguraban que los hombres iban a preferir “pincharse con una aguja en el ojo” que ir a ver una historia sobre cuatro hermanas. Cuando Armstrong enseñó el primer montaje en las oficinas de Sony las lágrimas de los allí presentes desmontaron el argumento, pero las preocupaciones sexistas continuaron. “Lo divertido es que me dijeron, ‘Creemos que a los hombres les va a encantar, pero el problema de llevarlos al cine es el título. Porque ningún hombre quiere ser visto entrando al cine a ver una película titulada Mujercitas”, confesó en Vulture. De extranjis o no, lo cierto es que entraron, y el filme recaudó 50 millones de dólares solo en Estados Unidos.

    Te gustará si… estás deseando que tu corazón termine de embriagarse de Navidad y disfrutar de la química entre Winona Ryder y Christian Bale.

    La versión de Armstrong consiguió tres nominaciones a los Oscar, entre ellas la de mejor actriz (Winona Ryder).

    La de 2017 (a las 16:00h en Telecinco)

    Que fuera pensada para televisión no resta un ápice de interés a la versión que la BBC hizo del clásico de la literatura y que quedará relegada para siempre por la cercanía de su estreno con la producción más lustrosa de Gerwig. Para aquellos que la descubrieron y quedaron encandilados por ella en la última temporada de Stranger Things, seguro que perpetúan el idilio al admirar el estimulante trabajo de Maya Hawke como la indomable Jo. Para los que no, presenciar en pantalla uno de los últimos trabajos interpretativos de Angela Lansbury (tía March) debería ser motivo suficiente para proteger el mando a distancia a conciencia.

    Te gustará si… eres de los que saben apreciar un buen acompañamiento televisivo en la sobremesa del día de Navidad. Sus más de tres horas de emisión te arreglan cualquier resaca.

    La crítica se deshizo en halagos hacia el trabajo de Maya Hawke como Jo March en esta miniserie.

    La de 1933 (disponible en Filmin)

    La más vieja de las adaptaciones cinematográficas conocidas de la novela de Alcott (la primera data de 1917) se tradujo en España como Las cuatro hermanitas y fue dirigida por el legendario cineasta George Cukor (Historias de Filadelfia, My fair lady). Su gran reclamo consiste en ver dando vida a Jo March a la no menos mítica Katharine Hepburn, ganadora de cuatro Oscar. La intérprete se alzó con el premio a mejor actriz del festival de Venecia con un papel que subraya el deseo de la aspirante a escritora a huir del canon de comportamiento victoriano, pero cuyo talento termina cegando las tramas del resto de las hermanas y descompensando el resultado.

    Te gustará si… te has quedado con ganas de más hermanas March al salir del cine.

    La presencia de la legendaria Katharine Hepburn bien vale el revisionado de una de las primeras adaptaciones de la novela.

    La de 1949 (a las 22:00h en La 2)

    La obsesión por los remakes no es un invento de nuestro tiempo. La llegada del tecnicolor a la industria animó a los directivos de la Metro Goldwyn Mayer a resucitar el filme de Cukor tomando como referencia el mismo guion y la misma banda sonora. En su reparto figuran futuras estrellas como Elizabeth Taylor y Janet Leigh y llama la atención, siguiendo la tradición de las series adolescentes españolas, que una treintañera June Allyson fuera elegida para dar vida a la indomable Jo March, que apenas tiene 15 años al comienzo de la novela. A pesar de su preciosa fotografía, la crítica consideró que tanto su dirección como sus interpretaciones estaban a años luz de la obra que utiliza como espejo.

    Te gustará si… eres un cinéfilo empedernido, fanático de Elizabeth Taylor y ya has visto el resto de adaptaciones.

    Elizabeth Taylor era solo una adolescente cuando fue elegida para dar vida a Amy March.

    La entrada Hasta cinco adaptaciones en un día: por qué ‘Mujercitas’ se ha convertido en la reina de la Navidad en España se publicó primero en S Moda EL PAÍS.


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    Prometió que el público «se iba a quedar de piedra» y ha cumplido su palabra. Por sexto año consecutivo, la presentadora Cristina Pedroche ha vuelto a acaparar todas las miradas con el original estilismo elegido para retransmitir las campanadas de Antena 3 junto al cocinero Alberto Chicote. La madrileña, que apareció en un primer momento enfundada en una capa negra con guantes a juego dando aún más misterio a lo que llevaba debajo, sorprendió al mostrar el look elegido este año. Pedroche apareció enfundada en una escultura del artista Jacinto de Manuel elaborada con fibra de vidrio reciclado y terminada artesanalmente con pan de oro. «Me hace sentir más diosa que nunca, más empoderada que nunca», confesó nada más despojarse de la gran capa negra. Las redes sociales no tardaron en compararla con el robot del filme Metrópolis y también encontraron semejanzas con C-3PO de Star Wars.

    Así apareció la madrileña antes de descubrir su esperado estilismo.

    El diseño elegido necesitó de 650 horas de trabajo y se trata de una obra titulada Venus MMXX. En cuanto al look de belleza, Pedroche apostó por recoger su melena con varias trenzas de raíz que terminaban uniéndose en un gran moño y coronó su elección con un maquillaje protagonizado por los labios rojos, color que ya había desvelado en su cuenta de Instagram hace unos días. Como colgó en sus Stories, la presentadora quiso dar visibilidad a los productos de su primera colección de maquillaje para la firma Inglot, apostando por el labial More than red.

    La presentadora aprovechó los instantes previos a las campanadas para pronunciar unas palabras en defensa del medioambiente y la sostenibilidad, preocupación que reflejó con la elección de su vestido, confeccionado en fibra de vidrio reciclada. «Ojalá en este año crezca la cultura de la sostenibilidad. No hay excusas para no reciclar, es posible empezar esta noche mismo», dijo antes de romper una lanza contra la violencia machista: «Un año más me gustaría alzar mi voz contra la violencia de género. No puedo dejar de recordar a todas las mujeres que ya no están en 2019, mi corazón está con vosotras».

    Su estilista de cabecera y compañero del programa Zapeando, José Fernández-Pacheco ‘Josie’, ha vuelto a guiar a la presentadora en un proceso de selección que comenzó apenas unas horas después de recibir comentarios “ofensivos y sin fundamento” por el modelo de Tot-Hom que lució hace 365 días. Según explica el estilista en una nota de prensa difundida a los medios, el protagonismo textil que ha prevalecido durante los años anteriores ha dado lugar en esta ocasión «a una colaboración artística que recrea en clave idealizada el cuerpo de Cristina Pedroche y que era crucial para seguir progresando, sorprendiendo y emocionando a su público”. En la pasarela, diseñadores como Yves Saint Laurent, Alexander McQueen o más recientemente Tom Ford, en su colección primavera-verano 2020, han utilizado una técnica similar combinando escultura y tejido en el mismo diseño.

    Diseñadores como Tom Ford han utilizado técnicas similares en la pasarela.

    El artista Jacinto de Manuel, que lleva trabajando en el proyecto desde el pasado julio, ha explicado que el proceso de tallado y modelado ha sido lo más complicado del diseño y se necesitaron tomar hasta ocho impresiones para que las medidas del busto y las de Pedroche coincidieran a la perfección. En cuanto a la inspiración, el estilismo cuenta con una importante carga mitológica: el dorado hace referencia a la manzana de la discordia de la diosa Eris y el artista se ha inspirado también en el Kintsugi, el arte ancestral japonés de arreglar objetos dañados con oro. La pieza artística fue acompañada de otra textil realizada por modistas bajo las directrices de Josie, que elaboraron una suerte de gargantilla de seda negra que se extendía por la parte frontal y trasera de la escultura a modo de tirante, sujetando una falda con cola de más de cinco metros.

    El estilismo elegido por la vallecana para despedir el año es uno de los más esperados desde que debutara en las campanadas de 2014 en La Sexta junto a Frank Blanco. En aquella ocasión eligió un vestido negro firmado por la diseñadora ibicenca Charo Ruiz que se hizo viral después de que la presentadora dejara claro, transparencias mediante, que había preferido saltarse la tradición de llevar ropa interior roja. Desde entonces, tanto la cadena como ella misma ceban a los espectadores los días previos al 31 de diciembre creando misterio y espectación alrededor de su elección estilística. En su cuenta de Instagram, bajo el que ya se ha convertido en el hashtag de rigor, #PedrocheCampanadas, publicaba un vídeo promocional en el que aparecía aparentemente desnuda en plena Puerta del Sol madrileña ante la mirada atónita de los viandantes.

    Pedroche admitió su “histerismo” por el reto de intentar superar lo conseguido en años anteriores y añadió que sus estilismos, convertidos ya en una tradición más en estas fechas, son una cuestión de “ser libre y elegir lo que me dé la gana”. “Este año o deslumbro o me hundo”, anticipó la presentadora, que contó con el aliento en Instagram de celebrities como Jon Kortajarena, Brisa Fenoy, Dulceida o su ‘rival’ de franja televisiva, Anne Igartiburu. También colgó una recopilación de los cinco comentados diseños que ha lucido hasta ahora asegurando que el de este año iba a ser “locura absoluta” e incluso bromeó con el comentario (“con los vestidos tan bonitos que hay y tú te vas a poner ese”) que le hizo su madre al ver su elección de 2019.

    Después de confiar durante tres ediciones consecutivas en la firma Pronovias, que la vistió en las campanadas de 2015, 2016 y 2017, el año pasado Pedroche volvió a generar sorpresa, memes y debate tras aparecer ataviada con una especie de bikini de flores y tul de la firma catalana Tot-hom. El diseño, inspirado en la creación con la que la mítica top Laetitia Casta cerró el desfile alta costura primavera/verano 1999 de Yves Saint Laurent, revolucionó las redes sociales y logró aumentar un año más la audiencia de las campanadas de Antena 3: 4.148.000 espectadores y un notable 23.7% de share. Una prueba de cómo la expectación por comprobar qué se va a poner –o se va a quitar, recordemos que siempre aparece envuelta en una capa– la madrileña se traduce en números.

    De ahí que su aparición anual estelar haya despertado un intenso debate social sobre si las transparencias o la escasez de ropa son un acto feminista o, si por el contrario, favorecen la confusión sobre el auténtico significado del término al tiempo que se utiliza como arma para disparar la audiencia perpetuando el estereotipo sexista de la presentadora florero. Pedroche ha sostenido en más de una ocasión que es ella misma quien libremente elige vestirse como le apetece y que por tanto su atuendo es “superfeminista” porque llevándolo defiende “la libertad de la mujer”, pero son muchas las voces del propio movimiento que han puesto en duda sus declaraciones. En un artículo titulado Cristina Pedroche o la doble cara feminista de un vestido de Nochevieja cuatro expertas reflexionan sobre su derecho a ponerse lo que le dé la gana al tiempo que advierten de los peligros de calificar tal elección como feminista.

    Todos los ‘looks’ lucidos por la presentadora en las Campanadas de Atresmedia.

    Este año, el look ‘escultural’ de Cristina Pedroche ha sido menos polémico en este sentido al prescindir de transparencias y escotes, pero logró una vez más no dejar indiferente a nadie en la noche del 31 de diciembre y las redes se llenaron de memes al respecto. Estos fueron algunos de los más compartidos y celebrados por los tuiteros:

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    “Esta es una noche de fiesta y borrachera… lo que Charlie Sheen llama desayuno”. Fue el presentador más celebrado y controvertido en la historia de los premios, el británico Ricky Gervais, quien resumió de forma más certera el verdadero espíritu de los Globos de Oro. La gala de la prensa extranjera de Hollywood ha conseguido hacerse un hueco propio en la temporada de premios por honrar el concepto de ‘fiesta del cine’ más que ninguna otra. Lejos de la tensión y academicismo de los Oscar, los Globos son un verdadero espectáculo televisivo en el que el alcohol corre por las mesas para relajar a unas estrellas que se muestran en su estado natural. Una noche en la que es posible ver a un mito del calibre de Tom Hanks transformándose en camarero para llevar una bandeja repleta de martinis hasta su mesa. Con motivo de la nueva edición de los premios que se celebran en la madrugada de este 6 de enero, con Gervais –y su vaso de cerveza– repitiendo como presentador, repasamos los momentos más embriagados e inolvidables que nos ha dejado la ceremonia en sus 77 años de vida. ¿Podemos calificar ya los Oscar como la postsala de los Globos de Oro?

    Elizabeth Taylor

    Ni siquiera el envelopegate protagonizado por Faye Dunaway y Warren Beatty en los Oscar de 2017, y cuyo error nos hizo tener a dos ganadores de la estatuilla a mejor película en apenas unos segundos, puede compararse con la que quizá sea la más genial presentación de la historia de un premio cinematográfico. Ocurrió en la edición de los Globos de Oro de 2001 y su responsable fue nada menos que la legendaria Liz Taylor, que tras recibir una rotunda ovación de los allí presentes dejó bien claro que quizá se había pasado con la copita de bienvenida. El teleprompter se convirtió en el mayor rival de la intérprete, que erró a la hora de leer los títulos de las nominadas a mejor película dramática y estuvo a punto de dar el nombre de la ganadora incluso antes de repasar las candidatas. Desorientada con un sobre que también se le resistía, la protagonista de Cleopatra solo se dio cuenta de la metedura de pata cuando le avisó un invitado en el patio de butacas, a quien contestó con su característica grandeza: “¡Soy nueva en esto! ¡Normalmente prefiero recogerlos!”. Finalmente, el presentador de la televisión estadounidense Dick Clark salió desde bambalinas en su auxilio y Taylor, tras reseñar “lo brillante” que era el sobre, logró darle el Globo de Oro a Gladiator.

    Renée Zellweger

    “¿Dónde está?, ¿está debajo de la mesa? Señoras y señores, Renée está borracha”. Que la gala de los Globos de Oro de 2001 pueda ser considerada como la más bizarra de la historia se ratifica también por lo sucedido en la entrega del premio de mejor actriz a Renée Zellweger por parte de Hugh Grant. La intérprete, galardonada por su trabajo en Persiguiendo a Betty, no se encontraba en la platea cuando el británico anunció la ganadora y este estuvo a punto de tener que aceptar el premio en su nombre cuando le dijeron que la actriz estaba en el baño. Unos segundos después, Zellweger entró al escenario entre carcajadas asegurando que todavía tenía “pintalabios en los dientes”.

    Cate Blanchett

    La australiana es de las que prefieren ir con la embriagada verdad por delante y, a la hora de recoger su galardón a la mejor actriz de 2014 por Blue Jasmine, admitió que llevaba “un par de vodkas en el cuerpo”. Tras dos minutos de atropellado discurso, Blanchett terminó dando las gracias a su agente por haberle “suministrado vodka de la misma manera que los agentes de Judy Garland probablemente la atiborraban a ella a barbitúricos”.

    Jack Nicholson

    “Sé que la noche se está haciendo corta, pero me he tomado un Valium así que…”. Después de bromear sobre la nariz de Nicole Kidman, meterse con el pelo de Dermot Mulroney y criticar que su película –A propósito de Schmidt–, compitiera en la categoría de drama en lugar de comedia, el siempre excéntrico Jack Nicholson terminó confesando que estaba bajo los efectos del célebre tranquilizante. En el vídeo del momento puede apreciarse cómo el discurso de la estrella del cine parece haber sido ralentizado por los realizadores de la gala.

    Emma Thompson

    Descalza, con una copa en la mano y los Louboutin en la otra. Pocas veces se ha presentado un galardón con más glamour que el exhibido por la británica en la edición de 2014, cuando entregó la estatuilla a Spike Jonze por el guion de Her. “Esta es mi sangre”, dijo la actriz apuntando al color rojo de la suela de sus zapatos, justo antes de tirarlos por el escenario para poder recoger el sobre del ganador. Una de las razones por las que quizá les afecte tanto el alcohol a las estrellas esa noche sea su estomago vacío, ya que la comida servida en la gala ha sido criticada públicamente por celebrities como la modelo Chrissy Teigen, que resumió el menú en Twitter con un explícito “putos sándwiches”.

    Brendan Fraser

    El protagonista de La momia convirtió su insólita palmada en la ceremonia de 2010 en uno de los gifs más memorables de Internet en la última década. “Te sientas allí con cámaras por todas partes, y estás con tus amigos… De repente vi una luz roja y me deslumbré”, confesó después Fraser en un late night televisivo. Ni él mismo supo explicar a qué se debía su gesto, que tuvo lugar cuando Robert De Niro bromeaba sobre Martin Scorsese, pero miles de internautas le estarán eternamente agradecidos.

    Bette Midler

    Antes de que los Globos de Oro se transformaran en una gala retransmitida por televisión a nivel internacional, los códigos de comportamiento eran incluso menos estrictos que los actuales. Así lo demostró una desatada Bette Midler al recoger el premio a mejor actriz del año por su papel en el filme La rosa. Midler comparó los Globos con sus propios pechos y amenazó con introducirse la estatuilla en la boca para fingir sexo oral.

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    Mientras Pedro Sánchez hace públicos los nombres que compondrán del primer Gobierno de coalición de la historia de nuestro país, un buen número de tuiteros prefiere aguardar en Spotify para saber cuál es el verdadero estado de ánimo del presidente ante los retos de su ejecutiva. ¿Apostará por celebrar el abrazo con Pablo Iglesias con el Don’t look back in anger de los hermanos Gallagher o mostrará su escepticismo con el Que Pretendes de Bad Bunny y J. Balvin? La cuenta en la plataforma musical de Begoña Gómez, esposa de Pedro Sánchez, se ha convertido en un inesperado termómetro musical de la salud del ejecutivo, con un notable eclecticismo musical y una selección que evoca una llamativa relación con los episodios más importantes vividos por el presidente en los últimos años. Este hecho no ha pasado desapercibido para la comunidad tuitera, que ya juega a adivinar cuál es la banda sonora que suena en La Moncloa.

    Esto es lo que suena en Moncloa.

    El tuitero Hansen, @cometelasopa, descubrió las listas públicas de la bilbaína de 45 años –directora del organismo África Center del Instituto de Empresa– en febrero de 2019 y lleva casi un año monitorizando en Twitter su actividad. Pero con motivo de la investidura reciente de Pedro Sánchez, la melomanía de Begoña Gómez ha vuelto a llamar la atención de Twitter por su relación directa con los episodios que protagonizan la vida política. La pasión musical de la pareja no es nueva. “Nos gusta mucho ir a conciertos: La Habitación Roja… Björk también le gusta mucho», admitía Gómez en un vídeo emitido en la proclamación del madrileño como candidato socialista en junio de 2015.

    El periodista Sergi Santiago, en el programa Tardeo de Radio Primavera Sound, desveló que Hansen supo de la existencia de la cuenta cuando Pedro Sánchez abandonó su puesto en el PSOE para no abstenerse en la investidura de Mariano Rajoy y recorrió España para ganar las primarias del partido. En ese contexto, Begoña Gómez le hizo una lista de reproducción para acompañarle durante sus actos a lo largo de las sedes de todo el país y la selección trascendió más allá de la privacidad de la pareja. En la playlist ‘PRIMARIAS’, por ejemplo, se evidencia su gusto por el indie nacional con temas de Los Planetas, Vetusta Morla o IZAL y por clásicos internacionales como David Bowie, Iggy Pop y Arcade Fire. Desde entonces, la cuenta de Begoña Gómez –que no ha querido privatizar durante estos años– ha ido enriqueciéndose con sus eclécticos gustos.

    Uno de sus grupos de cabecera en Spotify son los estadounidenses The Killers, los mismos que le costaron a su ejecutivo una de sus primeras crisis apenas unos días después de ganar la moción de censura a Mariano Rajoy. La utilización por parte de Pedro Sánchez y su familia del avión presidencial Falcon en julio de 2018 para asistir a un concierto de la banda liderada por Brandon Flowers en el FIB (Festival Internacional de Benicàssim) puso la imagen pública del por entonces recién estrenado gobierno en serios aprietos. El Partido Popular, Ciudadanos o Compromís criticaron la utilización del avión para fines privado, considerándolo el diputado popular Rafael Hernando un “derroche de las arcas públicas”.

    Sergi Santiago también cotejó las coincidencias temporales entre algunas de las canciones escuchadas por Gómez y los momentos de crisis política que atravesaba su pareja. “Por ejemplo, cuando parecía que las negociaciones con ERC iban a descarrillar, ella se puso a escuchar When the party is over (Cuando se acaba la fiesta) de Billie Eilish”. Otros tuiteros han querido ver mensajes ocultos en sus gustos. Por ejemplo, @jlantunez consideró llamativo que en la lista ‘PRIMARIAS’ hubiera canciones con títulos como Huracán o Más feliz sin televisión. Por su parte, @cometemisopa, destaca la coincidencia de que en el mes de julio, cuando Pablo Iglesias rechazó la primera oferta de coalición ofrecida por el PSOE a Unidas Podemos, Begoña Gómez escuchara El farsante de Ozuna. “Seguir a la mujer de Pedro Sánchez en Spotify es el mejor termómetro para medir la salud de nuestro gobierno”, sostiene el tuitero. Otra de las anécdotas curiosas es que la cuenta también tiene espacio para la pareja de uno de los políticos que más quebraderos de cabeza le ha dado a Sánchez en su trayectoria política: Malú, novia del exlíder de Ciudadanos Albert Rivera.

    Como cualquier buena melómana que se precie, Gómez también ha elaborado listas musicales personalizadas para conjugarlas con el estado de ánimo del momento en cuestión. En la selección llamada ‘motivación’ encontramos un buen número de los éxitos recientes del trap y del reggaeton de los últimos tiempos: desde Baila Baila Baila de Ozuna al Callaita de Bad Bunny, pasando por Bad Gyal, C. Tangana o Kidd Keo. En el lado opuesto, la lista ‘depression’, quizá la escuchada por la pareja durante las cuatro investiduras anteriores fallidas, nos topamos con un dominio de la música en inglés: Ed Sheeran, Billie Eilish, Katy Perry o Lewis Capaldi ponen banda sonora a sus episodios más apesadumbrados. ¿Cuál será la próxima canción en incorporarse a su lista de reproducción?

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    El momento se produjo el pasado 3 de enero, en los premios del Instituto de Cine Americano (AFI Awards). Joaquin Phoenix y Leonardo DiCaprio, dos de los actores más importantes y laureados de su generación, eran inmortalizados por primera vez juntos. Posibles competidores en la actual carrera hacia el Oscar por sus respectivos papeles en Joker y Érase una vez en… Hollywood, los intérpretes posaron sonrientes ante la cámara, quizá conscientes de que han asegurado una plaza en el olimpo reciente de la meca del cine. Todavía está por ver si uno de los dos se llevará la estatuilla a casa la madrugada del próximo 10 de febrero, pero los celebrados Phoenix y DiCaprio tienen mucho más en común que el hecho de copar las listas de los mejores actores del momento y las agendas de los cineastas más eruditos. Además de haber llegado al mundo con apenas quince días de diferencia en 1974, estos son todos los paralelismos en las vidas de los intérpretes que dominan Hollywood.

    Hijos del hippismo y niños prodigio

    Llegados al mundo en pleno apogeo del movimiento hippie, no es extraño que tanto DiCaprio como Phoenix se criaran en el seno de familias que abrazaban la contracultura. El protagonista de Titanic creció en los suburbios de Los Ángeles, en un paisaje protagonizado por camellos y prostitutas y en el que la comida no estaba garantizada a diario. Hijo de un distribuidor de cómics y una secretaria –divorciados cuando él apenas tenía un año–, según confesó el actor en una entrevista con Barbara Walters sus progenitores eran “bohemios en el sentido amplio de la palabra”. El pequeño DiCaprio viajaba junto a su padre por todo el país y le permitieron abandonar la escuela siendo un niño para perseguir una carrera interpretativa.

    Los Phoenix formaban parte de la secta Niños de Dios, que bajo su mensaje de revolución espiritual y defensa del amor libre escondía la incitación a la prostitución entre los integrantes o con motivos de captación de nuevos miembros. Cuando Joaquin llegó al mundo, sus padres pedían dinero para poder comer y sus hermanos mayores pasaban el día actuando en las calles de San Juan, Puerto Rico, en lugar de ir al colegio. Estos hippies evangelizadores viajaban a lo largo de Estados Unidos y Sudamérica y el culto también toleró la corrupción de menores y el abuso sexual. River Phoenix, futura estrella de la meca del cine, confesó que habían abusado sexualmente de él por primera vez cuando tenía cuatro años. “Las sectas pocas veces se anuncian como tal, sino como ‘somos gente que piensa como tú, somos una comunidad’. Pero en el momento en el que mis padres se dieron cuenta de que había algo más se marcharon”, declaró el protagonista de Her.

    DiCaprio y Joaquin Phoenix (a la derecha de la segunda imagen), con sus respectivas familias.

    Ambos se pusieron delante de las cámaras siendo solo unos niños. DiCaprio participó en diferentes anuncios de televisión antes de saltar definitivamente a la fama con apenas 14 años en la serie de televisión Los problemas crecen. La responsable de los tempranos inicios como intérprete de Phoenix es su propia madre, que consiguió un trabajo como secretaria de un agente de casting de la cadena NBC y convirtió a sus cinco hijos en niños actores. Con apenas diez años Joaquin ya aparecía en series como Se ha escrito un crimen y Canción triste de Hill Street y confirmaba ante las cámaras “echar de menos tener una infancia normal”.

    River Phoenix

    La muerte a los 23 años del talentoso intérprete de filmes como Indiana Jones y la última cruzada, Mi Idaho privado o Un lugar en ninguna parte (que le valió una nominación al Oscar) tuvo un –evidente– impacto trascendental en la vida de su hermano Joaquin, pero también una influencia directa en la proyección profesional de Leonardo DiCaprio. El californiano no solo reverenciaba a River Phoenix –lo califica “el mejor actor de su generación”–, sino que recientemente desveló en Esquire que cumplió el sueño de conocerlo en persona el mismo día que falleció por sobredosis en el club The Viper Room.

    Sin embargo, la desaparición de Phoenix tuvo efectos colaterales positivos en la carrera de DiCaprio, dejando libres un buen número de roles importantes. Como publicó The Guardian, este lo reemplazó en dos de los filmes que tenía pendientes de rodaje: Diario de un rebelde y Vidas al límite, que impulsaron la carrera del prometedor intérprete. Aunque sin confirmación pública por parte de James Cameron, los mentideros de Hollywood también sostienen que la malograda estrella era la primera opción para hacerse con el papel de Jack Dawson en Titanic. “Su ausencia dejó espacio para que otros jóvenes actores pudieran emerger y DiCaprio es el caso más obvio”, afirma la escritora Hadley Freeman. El director y actor Rob Reiner, compañero de reparto de ambos, declaró al medio británico que la muerte de Phoenix impacto tanto al segundo que fue la razón “por la que DiCaprio jamás ha consumido drogas”.

    El californiano sustituyó a River Phoenix como protagonista de ‘Diario de un rebelde’.

    Defensores del ‘método’ (pero ignorados por la Academia)

    Los actores también se han erigido como sustitutos naturales de leyendas como De Niro o Pacino a la hora de abrazar la técnica interpretativa conocida popularmente como “el método”, que se basa en el hiperrealismo y la asimilación de las características del personaje durante la duración del proyecto. Célebre es la involucración total de DiCaprio en el rodaje de El renacido, que lo llevó a comer carne cruda y sumergirse desnudo en lagos helados. Los sacrificios de Phoenix rozan directamente la locura: para dar vida al Joker perdió más de veinte kilos, en No te preocupes, no llegará lejos a pie se pasó meses en silla de ruedas para interpretar a un parapléjico y para Gladiator decidió pasearse y dormir cada noche junto a una espada real.

    También coinciden a la hora de enfocar su carrera profesional. Ambos han rechazado nóminas mareantes para participar en franquicias de acción y prefieren centrarse en proyectos dirigidos por cineastas de prestigio. Su ejemplo es seguido por jóvenes estrellas como Timothée Chalamet, que confesó en The Inquirer que DiCaprio y Phoenix eran sus referentes a la hora de participar exclusivamente en películas firmadas por grandes directores. En el lado negativo, la reticencia de los académicos a celebrar su talento: ya sea por el pesado arquetipo de ídolo forracarpetas en el caso del primero o por las odiosas comparaciones con el hermano fallecido en el caso del segundo. DiCaprio tuvo que esperar a la sexta nominación para conseguir su primera estatuilla y Phoenix todavía no puede presumir de Oscar en su salón. Parece que, a la cuarta, irá la vencida para él.

    Ecologismo

    Phoenix y DiCaprio son sin lugar a dudas dos de las estrellas de Hollywood más inequívocamente comprometidas con el medio ambiente y han hecho de la crisis climática y el veganismo su causa vital. Al primero lo hemos visto en manifestaciones en defensa de la protección de los animales, ha sido nombrado Persona del año 2019 por la organización PETA y tuvo mucho que ver en que el menú servido en los pasados Globos de Oro fuera vegano por primera vez. Además, fue arrestado este pasado fin de semana en las escaleras del Congreso de Estados Unidos, acusado de manifestarse sin autorización, durante la última concentración semanal por el clima organizada por la intérprete Jane Fonda en Washington. El segundo, además de haber producido diferentes proyectos documentales al respecto, cuenta con una fundación para la protección de la naturaleza con más de dos décadas de vida. Pero quizá el ejemplo más claro de su activismo sea el hecho de que ambos aprovechen el tiempo sobre el escenario cada vez que reciben un premio para intentar concienciar a los espectadores sobre la situación de emergencia. Phoenix, por ejemplo, ha comunicado que vestirá el mismo esmoquin sostenible de Stella McCartney durante toda la temporada de premios. “El cambio climático es real, está ocurriendo ahora mismo. Es la amenaza más urgente a la que se ha de enfrentar nuestra especie (…) No demos el planeta por sentado. Yo no doy esta noche por sentada”, dijo el protagonista de El renacido el día que ganó su primer Oscar.

    Joaquin Phoenix y Rooney Mara encabezan una manifestación en favor de los derechos de los animales el pasado junio en Los Ángeles.

    Joker

    A falta de saber si le otorgará también su primera estatuilla, lo que ya es seguro es que el papel de Arthur Fleck será uno de los que primero resuenen en la memoria colectiva cuando alguien aluda a Joaquin Phoenix. La película para mayores de 18 años más taquillera de la historia (recaudó más de mil millones de dólares con un presupuesto de solo 60) y ganadora del León de Oro en el festival de Venecia es un éxito incontestable, pero la historia pudo haber sido muy diferente si los ejecutivos de Warner Bros hubieran hecho realidad su voluntad inicial. Según publicó The Hollywood Reporter en septiembre de 2017, cuando Joker estaba todavía en fase de preproducción, Leo DiCaprio era el actor deseado para interpretar al célebre villano de cómic. Aunque Todd Phillips aseguró en la promoción que Phoenix siempre había sido la primera opción para él, la revista publicó que el estudio se había puesto en contacto con el mismísimo Martin Scorsese para que ejerciera como intermediario en la negociación y futuro productor de la cinta. Las habituales reticencias del intérprete a aceptar proyectos relacionados con los superhéroes supusieron un obstáculo definitivo para concretar el fichaje. Finalmente, y quizá para el bien de todos, DiCaprio apostó por participar en Érase una vez en… Hollywood y fue Phoenix quien acabó pintándose la cara de payaso.

    ¿Veremos algún día en la gran pantalla a dos de los actores más laureados de su generación?

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    “Aún no he hecho aquello por lo que se me recordará”. En vísperas de recoger el Premio Platino de Honor en 2015, Antonio Banderas parecía intuir que lo mejor todavía estaba por llegar. Lo hacía mientras recogía un sinfín de galardones que reconocían su trayectoria –el Goya, el Premio Nacional de Cinematografía o la Biznaga de Oro, entre otros–, consciente de que en su caso no ejercerían como epílogo prematuro sino como el inicio de un nuevo capítulo. Y estaba en lo cierto. Este pasado 13 de enero el actor consiguió su primera nominación al Oscar tras casi cuatro décadas de carrera por su trabajo en Dolor y gloria. La interpretación de un trasunto del propio Pedro Almodóvar en el filme del director manchego le ha valido los mayores halagos de su carrera, marcando un punto y aparte en una filmografía que muchos daban por amortizada hace apenas unos meses. A los 59 años, estas son algunas de claves de su nueva y celebrada reinvención.

    Antonio Banderas y Leonardo Sbaraglia, en un fotograma de ‘Dolor y gloria’.

    “¿Se puede agradecer en la vida tener un ataque al corazón?”. En una entrevista concedida a El País con motivo de su triunfal paso por el festival de Cannes, Banderas fue brutalmente sincero sobre lo que aquel “bendito” infarto sufrido en 2017 había supuesto para él: “Eliminas tonterías y te quedas con lo esencial. Y en ese esencial está mi carrera”. Su filmografía reciente puede corroborar que aquel episodio marcó un hito trascendental a la hora de enderezar una trayectoria que parecía situarle muy lejos de volver a pisar la alfombra roja del Dolby Theatre como protagonista de la noche. Desde 2011, cuando vivió uno de sus últimos grandes años gracias al éxito comercial de filmes tan dispares como El gato con botas y La piel que habito, el actor se había sumergido en una peligrosa espiral profesional de películas de acción de bajo presupuesto con vocación de sobremesa. Los John Travolta, Bruce Willis o Nicolas Cage vagan hoy en este cementerio de estrellas olvidadas por el que transitó Banderas, tras protagonizar en los últimos años títulos tan ignorados como SecurityMariposa negraLa música del silencioGun shyActos de venganza o Un golpe sobrenatural. En 2017 estrenó hasta seis filmes, evidenciando un frenesí profesional que parece haber dejado atrás para sumarse al “menos es más” acuñado por el arquitecto Van der Rohe.

    Pero el éxito reciente del malagueño no se limita al cineasta atormentado de Dolor y gloria. A todos los premios y reconocimientos cosechados con el filme de Almodóvar se les suman los logrados en 2018 por su interpretación de su paisano, el pintor Pablo Picasso, en la segunda temporada de la serie de National Geographic Genius. Las nominaciones al Emmy y al Globo de Oro conseguidas por dicho papel pusieron fin a una sequía de más de quince años sin poder oír su nombre en voz de algún presentador de las ceremonias más importantes en la industria televisiva internacional. El cambio de estrategia ya da sus frutos. Aunque sin tanto halago por parte de los académicos, Banderas también ha estrenado este año The Laundromat: Dinero sucio de Steven Soderbergh en la que comparte cartel con estrellas de la talla de Meryl Streep y Gary Oldman. En los próximos meses también lo veremos en potenciales taquillazos como Las aventuras del doctor Dolittle (con Robert Downey Jr.), Los nuevos mutantes (nueva entrega de la saga X-Men) y la secuela de El otro guardaespaldas (con Ryan Reynolds), prorrogando el renacimiento del malagueño hasta bien entrado 2020.

    La nominación al Oscar, la única para un papel no angloparlante en la edición, se lee como un homenaje por parte de la meca del cine a uno de los actores que ayudaron a romper las barreras raciales en la industria protagonizando éxitos de taquilla como El zorro. El malagueño ha recogido por fin los frutos del trabajo y el cariño sembrado entre sus compañeros, como lo demuestran los reconocimientos en el Festival Internacional de Palm Springs o los Hollywood Films Awards. “Antonio es uno de nuestros mejores artistas en el cine, el teatro y la televisión, en varios idiomas diferentes. Como actor, director, guionista y cantante su rango es absolutamente impresionante. Puedo repasar toda su carrera y una y otra vez veo que sus actuaciones e iniciativas como artista han dejado huella”, aseguró una emocionada Dakota Johnson durante su discurso de presentación en los AFI Awards. “Banderas demostró que los héroes latinos podían ser duros, inteligentes y lo suficientemente grandes como para vencer en taquilla”, añade The Ringer, una de las webs de referencia de la cultura pop milénica.

    Banderas tiene actualmente en cartel el musical ‘A Chorus Line’.

    En el terreno personal Antonio Banderas también ha encontrado la estabilidad necesaria para triunfar en el profesional, manteniendo una consolidada relación con la empresaria holandesa Nicole Kimpel desde 2014. Las buenas noticias se multiplicaron el pasado noviembre con la apertura del malagueño Teatro Soho. El espacio supone la culminación de un recurrente sueño del actor que quiso hacer realidad de una vez por todas tras sufrir el mencionado infarto. A Chorus Line, protagonizado por él mismo, es el espectáculo de Broadway que ha estrenado las tablas del teatro. Más allá de lo que ocurra durante la madrugada del próximo 10 de febrero en Los Ángeles, el mismo Banderas ha declarado que ninguna nominación al Oscar restará importancia a su quinta candidatura a los premios Goya, que se celebrarán por primera vez en su tierra natal. Difícil imaginar un espacio y tiempo más ideal para corroborar que “la segunda parte del partido de la vida” de Banderas, como el propio actor la bautizó tras recibir el Goya de Honor 2015, ya está en marcha. Y, de momento, tenemos un claro ganador.

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    Mientras celebra su 15 aniversario en la industria, Soraya Arnelas (Valencia de Alcántara, 1982) dice estar convencida de tener tanto el público como el hueco para continuar en ella muchos años más. La cantante extremeña, que primero fue la de OT, después la de Eurovisión y luego la de los cambios de imagen, quiere ser ahora la de Luces y sombras, el que define como el “álbum de su vida”. En sentido figurado y literal, teniendo en cuenta que cada una de las canciones que componen el disco –a la venta la próxima primavera– son autobiográficas. Durante la charla con S Moda, Soraya hace gala de la misma honestidad kamikaze en sus respuestas, sabedora a estas alturas de que en el panorama actual cualquier tema puede ser el que clausure la fiesta. Por si acaso, mejor bailarlas todas.

    Tu imagen pública siempre ha radiado positivismo. ¿Cuáles son esas sombras que dan título al disco?

    Necesitaba comunicarme desde otro punto de vista y quitarme una mochila de capítulos vividos que reflejan la mujer en la que me he convertido. Con luces y sombras. Porque no toda una vida se refleja a través de buenos momentos, también los hay complicados.

    Hace más de un lustro que no lanzas álbum. La industria prefiere ahora apostar por el single pero, ¿es difícil saber que te lo juegas todo a una carta?

    Depende del artista que seas. Cuando eres novel necesitas ir single a single por un tema presupuestario, porque la industria musical no está dispuesta a gastar. Van probando y si no funciona te reciclan: te meten con otro cantante para hacer un dueto o te echan directamente. Tras tantos años de carrera, yo creo que tengo un hueco ganado en la industria.

    Has invertido mucho en Luces y sombras, emocional y económicamente. ¿Has pensado en qué pasará si no gusta tanto como querrías?

    Desde que empecé he buscado tener un plan b, porque esta profesión fluctúa muchísimo. Gran parte de mi dinero lo he invertido en la música, pero también me he asegurado de invertir otra parte en cosas que me den beneficios. No soy tan valiente como la gente se cree, no me he jugado todas las cartas a ganar o perder. Y menos con mi hija, y menos en estos tiempos.

    Confesaste haber sufrido episodios de crisis y ansiedad en el pasado, ¿los has dejado atrás?

    Digamos que me llevo mejor con ellos. Ahora soy un poco más romántica, porque sé que tengo a mi familia y que pase lo que pase estoy acompañada. No tengo esa ansiedad por buscar mi sitio. Nunca se me han caído los anillos y si me tuviera que marchar de este país para buscar oportunidades fuera lo haría.

    ¿Estás preparada para dejar la música?

    En caso de que fuera necesario, absolutamente. Pero tengo la sensación de que este álbum va a ser importante. Es algo que he escuchado a otros compañeros, que cuando estás a punto de tirar la toalla y parece todo perdido, llega el disco de tu vida. Y llega porque no te ha importado nada, porque te has abierto al 100%.

    Soraya Arnelas
    La cantante extremeña cumple 15 años en la música este 2020 y quiere «dejarse todo» en su nuevo trabajo.

    En Internet hay un buen número de artículos en los que el titular reza algo así como “el impactante cambio físico de Soraya tras pasar por el quirófano”. ¿Esto es habitual?

    Sí, hay una cierta tendencia a atacarme físicamente porque admití haberme operado la nariz y el pecho. Una vez que cruzas ese halo de sinceridad con el público la gente está dispuesta a todo, te conviertes en el blanco de tiro. Dicen que me he operado los labios, que me he puesto pómulos… Es la rutina de cada día. Pero a mí me toca lo importante, que es mi familia, no lo que digan sobre mi físico.

    Hemos vivido un auge en la defensa de los derechos de las mujeres, ¿has notado algún cambio en los comportamientos sexistas dentro de la industria?

    He notado un empoderamiento por parte de cantantes, productoras, músicas… Nos estamos uniendo entre nosotras, estamos resurgiendo. La cultura de nuestro país siempre ha sido muy machista y hay que romper con ella. En el apartado profesional no, pero en el personal, antes de ser cantante, sí sufrí un episodio complicado con una pareja que era bastante machista. Lo dejé en el camino y de aquello saqué muchas conclusiones.

    ¿En qué sentido?

    Era un hombre muy celoso. Ahí solo hay dos soluciones: o te dejas someter o tiras tú sola palante. Y eso es lo que hice.

    ¿Alguna vez te has sentido cosificada?

    Siempre que he enseñado carne era porque me apetecía. Es más, si preguntas dentro de la industria, dentro de las discográficas, yo soy de las que dan puñetazos en la mesa. Ahí es donde empieza el respeto, cuando tú misma marcas el límite. Eso me lo han enseñado en mi casa las mujeres de mi casa.

    Y en este clima político actual, ¿alguna vez has evitado dar tu opinión por miedo a posibles represalias?

    No está permitido hablar de política en la industria de la música. Ya le pasó a una compañera que se posicionó con el PP…

    Russian Red.

    Sí. Se tuvo que ir a Los Ángeles porque posicionarse es lo peor que pudo hacer con su carrera.

    ¿Tú prefieres evitarlo?

    Puedo hablar de cómo veo lo que está pasando en el país porque vivo aquí y me influye, pero jamás me posicionaría con el partido al que yo votara. Debo reconocerte –y no me importa que lo escribas–, que soy bastante chaquetera en cuestiones políticas, porque yo miro por mis beneficios. Voto a aquel partido, y he votado a muchos, que me ofrece beneficios para mi economía y para mi familia. Lo que hace todo el mundo.

    Soraya Arnelas
    «La madurez me ha permitido tener la seguridad para componer todas las canciones del disco», confiesa.

    Tu pasión por cambiar de imagen y por las pelucas es célebre. ¿Cómo empezó este idilio?

    Porque Dios no me dio un pelo maravilloso, lo he tenido siempre muy fino. Entre las soluciones posibles la mejor fue la de la peluca, que además me permite cambiar radicalmente de imagen. En Estados Unidos la tienen muy instaurada: Kim Kardashian, Beyoncé… todas llevan pelucas. En España poco a poco vamos entrando al juego, pero se sigue asociando a estar enfermo y parece que molesta un poco que una persona que no lo está pueda utilizarlas.

    Y en cuanto al haterismo de las redes sociales, ¿es mejor contestar o ignorar?

    Es mejor contestar siempre y el que diga que no, miente. Yo me quedo muy tranquila cada vez que contesto y pongo a una persona en su sitio, porque es mejor no guardarse dentro cosas que hagan daño. Al final lo que buscan es su momento de gloria, pero si les respondes bien les duele, les duele mucho.

    Cuando participaste en Eurovisión en 2009 recibiste muchas críticas. ¿Cómo lo manejaste?

    A mí Eurovisión me dejó dos años de un episodio de ansiedad importante. Es un fenómeno que se vive con mucha intensidad y me dejé llevar. En la puesta en escena, por ejemplo, no tuve ni voz ni voto y me quitaron una parte del equipo. Además llevaba poco tiempo cantando… me sentí insegura.

    ¿Te arrepentiste de haberte postulado?

    No. Mirándolo con distancia aprendí una de las cosas más importantes en mi vida, que es a saber decir ‘no’. Cuando volví tomé las riendas de mi carrera, monté mi sello discográfico y dije, ‘Ahora soy yo la que decido’. Fue beneficioso también porque se creó un club de fans importante y me dí a conocer. Me han salido muchos conciertos en Europa gracias al festival.

    En el disco le dedicas una canción a tu hija Manuela. ¿Tuviste que planificar tu embarazo para que no afectara a tu carrera?

    Ser madre siempre ha sido uno de mis sueños, pero cuando me iba a quedar embarazada tenía miedo porque nosotros tenemos una rutina anual: sacar single, hacer la promoción y la gira de verano. Gracias a Dios, pude trabajar hasta los ochos meses con Manuela.

    ¿Alguna vez han cuestionado tu capacidad para conciliar maternidad y profesión?

    Constantemente. Primero, la gente se molesta porque saco a mi hija en redes sociales. Segundo, que si voy en el coche y la llevo o no a contramarcha. Tercero, que por qué me voy a celebrar su nacimiento seis días después y la dejo con la abuela… Pues me fui con mi marido porque, cuando un padre y una madre son felices, esos niños van a crecer en un ambiente de respeto y de amor. Esa es la base de la educación en mi familia. Me llaman mala madre con frecuencia, pero no me afecta.

    Soraya Arnelas
    «La moda es un reflejo de cómo se siente un artista en cada momento».

    En la lista de éxitos de España en Spotify la abrumadora mayoría de las canciones más escuchadas son reguetón o trap. ¿Es posible triunfar en la industria hoy si no te adaptas a este tipo de ritmos?

    Que se lo digan a Rosalía… El que se arriesga, es auténtico y confía en su producto tiene las de ganar siempre. Hay mucha gente que está harta del reguetón, tanto en Latinoamericana como en España. Y lo digo yo, que lo consumo y tengo bases latinas en mi repertorio. Pero la gente está harta, hay necesidad de un cambio y lo va a haber.

    El fenómeno Rosalía también trajo consigo un debate sobre si su éxito era legítimo o un producto del marketing.

    Es superlegítimo. El marketing está, pero el talento sobre todo. A mí me inspira su valentía, cómo ha apostado por un género tan purista y lo ha adaptado a su personalidad. El fenómeno Rosalía no se ha vivido desde hace mucho, creo que el único que se puede comparar con ella sería un Julio Iglesias. Me alegra que sea la abanderada de nuestra cultura.

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    De Joe Jackson a Luisito Rey, la historia de la música está repleta de progenitores tiranos, codiciosos y déspotas, que se despojaron de su condición de padres para explotar hasta el último céntimo el don artístico de sus descendientes. No es el caso de Tina Lawson, la madre de dos de las artistas definitorias de nuestro tiempo. Su hija mayor, Beyoncé, no necesita más presentación que la obvia reseña de que es una de las mayores estrellas del siglo. La menor, Solange, es el ojito derecho de la crítica especializada, situando su penúltimo álbum (A seat at the table) como uno de los mejores de la década. Pero sin la colaboración e influencia decisiva de la peluquera y estilista, convertida en los últimos años en una celebrity por derecho propio, la banda sonora de nuestra vida sonaría muy distinta.

    Beyoncé, su hija Blue Ivy Carter y Tina Lawson, en el All-Star de la NBA de 2018.

    No hay demasiadas mujeres afroamericanas de 66 años que puedan presumir de contar con más de dos millones de seguidores en una red social como Instagram. Tina Lawson, antes Knowles, puede presumir de ser esa rara avis. Y aunque quizá algunos piensen que buena parte de su público se deba a la expectación de ver algún detalle sobre Beyoncé, lo cierto es que “Momma Louisiana”, como la denomina su hija en su éxito Formation, ha sabido atraer la atención de los medios hasta su perfil digital. En su cuenta podemos encontrar selfies con estrellas como Naomi Campbell, bailes con Michelle Obama en París, un admirable repertorio de chistes malos –‘¿Cómo llamas a un falso tallarín? Un impastor’– y diferentes imágenes de sus viajes alrededor del mundo o de los más recientes hitos de sus hijas. La matriarca es, sin lugar a dudas, la tercera influencer de la familia.

    Teniendo en cuenta su millonario número de seguidores, tampoco extraña que Lawson haya formado parte de la omnipresente campaña publicitaria promovida por su hija. Para celebrar la reciente colaboración de su firma Ivy Park con Adidas, Beyoncé ha tirado de agenda para conseguir a las mejores modelos posibles para promocionar la primera colección con la enseña alemana. En los últimos días, un escuadrón de celebrities que haría palidecer a la mismísima Taylor Swift ha tomado Instagram para lucir los nuevos diseños, con Reese Witherspoon, Jannelle Monáe, Zendaya, Cardi B, Hailey Bieber o Rita Ora a la cabeza. También Miss Tina, como le gusta ser llamada, cuyo posado tuvo tal éxito que incluso revistas como W han pedido que la tejana se convierta en la directora creativa de la campaña. “Todos sabemos que fue la primera directora de marketing, convirtiendo su salón de belleza en el primer escenario de Beyoncé. Y ahora, intencionadamente o no, está robando todos los focos”.

    Headliners era el nombre de aquel establecimiento, que Lawson inauguró a principios de los noventa en Houston con ayuda de su primer marido y padre de sus dos hijas, Matthew Knowles. Allí, las pequeñas Beyoncé y Solange actuaban delante de la clientela, que después daba su opinión sobre lo que habían visto y sobre qué aspectos debían mejorar. Casi tres décadas después, Beyoncé se erigía en la primera mujer negra en ser la headliner (cabeza de cartel) del prestigioso festival de Coachella, convirtiendo en profético el nombre de salón que estuvo abierto durante dos décadas.

    Los doce asientos para clientas de Headliners se transformaron después en decenas de miles de espectadores. La figura de Tina Lawson fue decisiva para el éxito de las Destiny’s Child y tanto Kelly Rowland como Michelle Williams siempre agradecieron a su “otra madre” su trabajo a la hora de lanzarlas al estrellato. En los comienzos ninguna firma de lujo quería vestir a tres jóvenes negras con curvas, cuyas figuras distaban en demasía de los estándares que regían la industria de la moda a finales del siglo pasado. La propia intérprete de Crazy in love confesó que ningún showroom de Nueva York le abrió las puertas a su madre y esta se vio obligada a convertirse en la diseñadora de vestuario del trío. “Usó su talento y creatividad para hacer realidad los sueños de su hija. Cosió a mano cientos de cristales y perlas, poniendo todo el amor en cada pequeño detalle. Cuando los vestía me sentía Khaleesi”, confesó Beyoncé tras recibir el premio Fashion Icon por el CFDA (Consejo de Diseñadores de Moda de América).

    Ahí no pararon las creaciones de Tina Lawson para definir la imagen de la emergente estrella del pop. También diseñó el vestido de su primera gala de los premios Grammy, el de su actuación en los premios Oscar de 2005 y hasta su vestido de novia, entre otros. Su asociación se extendió al ámbito profesional y lanzaron en 2009 la firma House of Deréon que, pese a contar con la imagen de la artista como reclamo, no consiguió superar los tres años de vida. Knowles también se atrevería en 2010 con una colección en solitario, Miss Tina, pensada para mujeres de todas las “tallas y tamaños” que fue vendida en los grandes almacenes estadounidenses Walmart. Su pasión por la costura fue herencia directa de su madre Agnes, que cosió trajes para curas y monjas a cambio de la educación de su hija, al no poder permitirse pagar la matrícula de un prestigioso colegio católico en Texas.

    Así lució Beyoncé en los premios Oscar 2005 con el vestido diseñado por su madre.

    Hoy las puertas de cada showroom se abren de par en par para agasajar a Tina Lawson, que dedica el tiempo a disfrutar de su familia y desarrollar sus múltiples trabajos filantrópicos. De Knowles se divorció en 2011 tras tres décadas de matrimonio y dos años después comenzó una relación con Richard Lawson, un amigo de la juventud que hizo carrera como actor en series como Dinastía o V y el filme Poltergeist. Se casaron en 2015 a bordo de un lujoso yate en la costa de California.

    La otra gran pasión de la tejana es el arte y presume de una importante colección compuesta en su mayoría por pinturas de artistas negros, que comenzó cuando era todavía una veinteañera. Sus hijas han ratificado lo fundamental que fue esta afición a la hora de moldear sus carreras y erigirse en orgullosas representantes de la cultura afroamericana. “Fue muy importante que mi madre nos rodeara de imágenes positivas y poderosas de arte africano y afroamericano para que nos pudiéramos sentir reflejadas en ellas. Ella siempre quiso hacer que las mujeres se sintieran bellas, ya fuera sentándolas en la silla de su peluquería o haciendo un vestido para el baile de graduación de alguna de las niñas de la iglesia. Y su colección de arte siempre ha contado historias de mujeres queriendo hacer lo mismo”, aseguró Beyoncé en The New York Times. Sus descendientes no han podido seguir mejor su ejemplo.

    Tina y Richard Lawson comenzaron su relación en 2013.

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    Para muchos es la primera gran fotografía que nos deja este recién estrenado 2020. Jennifer Aniston y Brad Pitt, protagonistas de uno de los más célebres matrimonios –y divorcios– de este siglo, retratados juntos y en público por primera vez en más de una década. Si de verdad las redes han estado alguna vez cerca de arder, fue tras publicarse las imágenes de este reencuentro propiciado por los premios del sindicato de actores de Hollywood (SAG Awards). Aniston, con vestido de satén blanco y Pitt, de esmoquin pero sin corbata, celebraron juntos los respectivos galardones cosechados en la ceremonia: él, el de mejor actor de reparto por Érase una vez en… Hollywood; ella, el de mejor actriz protagonista en televisión por The Morning Show. El episodio volvió a despertar los deseos desinhibidos de las hordas de fans que desean que la pareja decida darse otra oportunidad y demostrar que, todavía en 2020, los romances made in Hollywood existen. Desconocedores de si ese final feliz escrito por los guionistas es realmente beneficioso para los personajes del cuento, ¿por qué seguimos empeñados en ponernos el disfraz de cupido?

    Jennifer Aniston y Brad Pitt
    Brad Pitt y Jennifer Aniston en los premios SAG.

    “Es el efecto de la familiaridad, que se ha potenciado hoy en día con las redes sociales”, sostiene la psicóloga y sexóloga Susana Ivorra, que hace referencia a la falsa sensación de conocer a un personaje público por el hecho de que se haya colado en innumerables ocasiones en la pantalla del televisor. “Se idealiza la relación porque desde fuera solo se conoce la parte superficial: dos personas exitosas, atractivas, que generalmente caen bien a todo el mundo. Nos hacemos la idea de que están hechos el uno para el otro pero desconocemos cómo son en la intimidad, si tienen valores comunes o proyectos de vida similares”.

    Tras el encuentro en los SAG Awards, las redes sociales y los medios de comunicación registraron con precisión de perito cada detalle de las imágenes (¿por qué la agarra de las muñecas?, ¿la sonrisa de Pitt presenciando su discurso refleja admiración o un fuego nunca extinguido?) y de las reacciones en las plataformas digitales (los ‘Me gusta’ de Courteney Cox coparon titulares). El blue monday, el supuesto día más triste del año, se convirtió en el dream monday, con cientos de tuiteros dispuestos a mostrar sus anhelos de reconciliación y ofreciéndose incluso a participar para coronar este ‘ochomil’ de la prensa rosa. “Si he podido volver a juntar a My Chemical Romance y a los Jonas Brothers, por supuesto puedo hacerlo con Brad Pitt y Jennifer Aniston. 2020 es el año en el que voy a lograr que pase”, aseguraba el productor musical Mark Hoppus en un tuit que contó con más de 35 mil ‘me gusta’. “Solo le pido a la vida que Jennifer Aniston y Brad Pitt vuelvan a estar juntos, ¿vale?”, añadía la youtuber española Andrea Compton.

    Más allá del entretenimiento recreativo, ¿qué dice de nuestra manera de entender el amor este empeño en la reconciliación de una pareja divorciada desde hace quince años? “La mayoría de nosotros anhelamos un amor eterno y buscamos modelos de referencia, en ocasiones, personajes famosos. Si esos modelos se rompen parece que perdemos el referente”, explica a S Moda Silvia Sanz. La psicóloga y sexóloga establece una analogía entre este episodio y los cuentos clásicos. “¿Qué sucedería si nos dijeran que el príncipe abandonó a la princesa después de besarla? Generaría una frustración por la expectativa que ponemos en la historia, y algo similar ocurre con este tipo de estrellas que creemos ideales”. Ivorra coincide: “El amor romántico tiene ese punto tóxico en el que crees que, como en las películas, las personas destinadas a estar juntas deben sortear obstáculos para lograrlo. En su caso se trasladó la imagen de que no dejaron de quererse, sino que alguien más se interpuso. Al desaparecer ese obstáculo –Angelina Jolie– parece que todo pudiera volver a la normalidad. Sesgamos la realidad buscando una imagen, un gesto de amor entre ellos, que nos haga creer que fueron felices para siempre”.

    El fenómeno no se da solo con Aniston y Pitt. Kristen Stewart y Robert Pattinson, Antonio Banderas y Melanie Griffith, Alexa Chung y Alex Turner, Rachel McAdams y Ryan Gosling o Emma Stone y Andrew Garfield son otras de las parejas cuyas rupturas también rompieron el corazón de sus seguidores y cada posible reencuentro eleva las esperanzas de que la historia de amor pudiera retomarse. Incluso con dúos que jamás estuvieron juntos en la vida real pero sí en la gran pantalla como Kate Winslet y Leonardo DiCaprio o Lady Gaga y Bradley Cooper, cuya química nos lleva a fantasear con que aquello que hemos visto no puede ser producto solo de la imaginación de los guionistas y de una notable dirección de actores.

    Melanie Griffith y Antonio Banderas es otra de las parejas que despiertan los anhelos de reconciliación entre sus seguidores.

    La consabida complejidad y diversidad de las relaciones modernas no parece haber conseguido contrarrestar nuestra apuesta a que las historias románticas cuenten con un desenlace clásico y no con un final agridulce a lo La La Land. En el caso de Jennifer Aniston, cuyo papel de Rachel Green en Friends la convirtió en la novia de América –y de medio mundo– y cuya simpatía en el público dio nombre incluso una neurona relacionada con la memoria selectiva, se suma el hecho de que la hemos visto enamorarse y desenamorarse en la ficción en numerosas ocasiones. Como si de un nuevo capítulo de la mítica sitcom se tratara, nos sentamos en el sofá para recordar tiempos mejores que el actual. “En este caso también pueden participar la nostalgia y la negación. La nostalgia porque esas relaciones nos recuerdan a épocas buenas de nuestra vida y nos cuesta aceptar que ya no son lo que eran. Y de negación porque si nos hemos sentido rechazados o hemos roto con nuestra pareja buscamos escenarios similares, esperando que las historias tengan un final distinto, para motivarnos y tener una expectativa de que todo puede volver a ser igual que antes”, evoca Sanz.

    Por muy fuerte que lo deseemos, tanto Jennifer Aniston como Brad Pitt han sido explícitos a la hora de confirmar que el amor está más que superado. Es lo más habitual en estos casos, seas estrella de cine o no. “Aunque algunas parejas sí han regresado después de muchos años separadas, la realidad es que la mayoría ha crecido por el camino y ya no tienen ningún interés en volver”, concluye Susana Ivorra. Más allá de la amistad y el buen rollo que puedan mantener en futuros reencuentros, los románticos tendrán que conformarse con acudir a la hemeroteca para poder verlos viviendo felices y comiendo perdices.

    Brad Pitt y Jennifer Aniston en 2001.

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